Diversidad en las empresas

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La diversidad en las empresas tiene que ver con incorporar o gestionar la integración de personas de diferente origen socioeconómico, diferente raza, género, capacidades, edad, etc., con el fin de que esa diversidad de empleados genere un valor agregado a la organización.

La necesidad de diversidad en las empresas surgió con la venta masiva de muchos productos que tienen como destinatarios personas que estaban representadas en un porcentaje mínimo en las empresas: mujeres, discapacitados, homosexuales, personas de diversas etnias y religiones.

 

Las empresas con amplias políticas de diversidad, afirman que la diversidad comienza en el proceso de selección. Aun hoy muchas empresas manejan cánones antiguos de selección; por ejemplo, a iguales condiciones, priorizar a un varón sobre una mujer, o preferir candidatos que viven en barrios de clase alta o se han graduado en determinadas universidades consideradas de nivel socioeconómico alto, por sobre otros factores.

Las empresas, de cara a la sociedad, quieren ser representadas por los mejores empleados o tener una plantilla uniforme en torno a un perfil determinado. Saben que si a determinado perfil no lo contratan ellos, lo hará la competencia. Esta costumbre se consolidó en los ’80 y ’90 con el perfil del yuppie: varón, joven, con educación en instituciones de excelencia.

 

Debido a numerosas crisis económicas, fusiones, cambios en el negocio, casos de corrupción, entre otros temas, las empresas han aprendido con el paso de los años, que ya no vale un prototipo único de empleado. En un mundo globalizado, los cambios están a la orden del día, y la diversidad, que también implica cambio, puede aportar una visión renovadora a la manera en que se llevan adelante los procesos, se cierran nuevos negocios o se crea una cultura organizacional. Esto asegura la supervivencia de la empresa.

 

La tendencia a que los selectores de personal prioricen (en candidatos que cumplen con los requisitos) en primer lugar la inteligencia emocional del candidato, en segundo la carrera, estudios y trayectoria del candidato antes que su condición social o género es cada vez mayor.

 

Ejemplos de integración de colectivos sociales que generan diversidad en las empresas

 

  • Empresas que desarrollan perfumes y/o desodorantes como Unilever, contratan personas ciegas, ya que tienen el sentido del olfato más desarrollado, para realizar pruebas y testeos.

 

  • En algunas entidades financieras y empresas de call center, contratan personas ciegas y en sillas de ruedas para atención telefónica.

 

  • La empresa Techint recontrata a los empleados destacados que se jubilan como autónomos para que trabajen como docentes y asesores de áreas de la empresa, a fin de aprovechar su conocimiento y, si lo desean, puedan seguir trabajando.

 

  • Empresas como Mc Donald’s contratan a empleados con Síndrome de Down para atención al público.

 

 

En América Latina, la diversidad en las empresas se traduce en integrar y/o incorporar personas con discapacidades, mujeres y personas de estratos sociales medios-bajos o bajos. Cada uno de estos grupos tiene sus propios requerimientos que deben ser tenidos en cuenta por las políticas de la empresa. Por ejemplo, horario flexible para mujeres con niños pequeños; la paga de la guardería por parte de la empresa (muchas lo hacen); becas para estudiantes de bajos recursos; sillas y escritorios ergonométricos para personas con discapacidades; y horarios flexibles. Por su parte, en Europa y Estados Unidos cuando se habla de diversidad en las empresas, si bien se habla de la mejor integración de colectivos como mujeres, discapacitados u homosexuales, es otro el discurso. Aun con el conocimiento de que los colectivos tienen necesidades diferentes, el gran desafío parece estar en otros colectivos. Se trata de la incorporación a la fuerza laboral de personas de países con una cultura muy diferente a la occidental. En este sentido se han escrito numerosos ensayos y artículos sobre las problemáticas y desafíos de esta diversidad.  Los empleados de origen asiático, por ejemplo, suponen un desafío para la integración en la fuerza de trabajo.

 

 

 

 

Empresas de Reino Unido se han visto desbordadas por problemáticas con empleados musulmanes que concurren al lugar de trabajo con atuendos típicos de sus países, mismos que no estarían permitidos para el resto de los empleados; se restringen a comer sólo determinados alimentos; y deben rezar cinco veces al día mirando a la Meca, por lo tanto, varias veces lo hacen en el lugar de trabajo.

Los desafíos de la diversidad en las empresas, en primer lugar, dependen de cada país, desde las políticas de migración, las políticas educativas, las de desarrollo social y, por supuesto, de las económicas.

Aunque las empresas eligen a cuáles empleados contratar, muchas veces no contratan a quienes quieren, sino a quien pueden, ya que la oferta de candidatos disponible no depende de las empresas, sino de muchos factores a nivel provincial y nacional. Se cree desde hace décadas, que cuanto más similar sea la cultura del inmigrante con la cultura local, mejor será la adaptación cultural e integración a la sociedad que lo acoge y, por ende, a su lugar de trabajo.