¿Es aquel trabajador con problemas de administración de tiempo en realidad un adicto a la adrenalina?

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Es muy frecuente escuchar excusas en el ámbito laboral sobre el atraso en la entrega de un determinado reporte o un informe “porque no alcanzó el tiempo”.  Sin embargo, sería conveniente preguntarse si en realidad el tiempo otorgado para su realización fue corto o si existió algún otro motivo por el cual el colaborador no pudo terminar el trabajo en la fecha asignada. El tiempo es un recurso tan valioso como, por ejemplo, la tecnología en las empresas. Por algo, existe el refrán inglés: “Time is money” (el tiempo es dinero) y, por ello, no debemos desperdiciarlo.

Pero existen personas que viven corriendo en la oficina de un lado para otro sin llegar a completar las tareas asignadas o viven apagando fuegos constantemente sin poder llegar a hacer una planificación adecuada de su trabajo. Todo parece indicar que existen algunos trabajadores que se convierten en adictos a su propia adrenalina; es decir, posponen la realización de un determinado proyecto hasta justo antes de la fecha límite, para sentir la presión de la falta de tiempo, lo cual desencadena una gran energía, pero luego se quedan totalmente agotados.

 

Pero, ¿se puede vivir plenamente de esta manera? ¿Este estrés no tendrá repercusiones en la salud del trabajador? ¿Esta situación no perjudica también a la propia empresa?

 

Muchos trabajadores caen en esta situación y luego no saben salir del círculo.  Es importante que el Departamento de Recursos Humanos pueda proporcionar el asesoramiento adecuado a los empleados que muestran este tipo de patrón de conducta, ya que podrían, en el futuro, no sólo crear problemas en la empresa, (entrega de proyectos atrasados con poca calidad, pérdida de una venta importante, etc.) sino también pueden desarrollar dolencias físicas (como, por ejemplo, hipertensión).

 

En este sentido, el primer paso que debe realizar el Departamento de Recursos Humanos es poder identificar a los colaboradores que necesitan ayuda. ¿Cómo hacerlo? Son aquellos trabajadores a los que les resulta difícil concentrarse, llegan tarde adonde van, están llenos de compromisos que en ocasiones no llegan a cumplir o viven en situación de emergencia a toda hora.

 

Una vez identificados, es importante generar comunicación con el supervisor, quien generalmente conoce del problema y que pudiera incluso haber solicitado la intervención del Departamento de Recursos Humanos.

 

Otro paso necesario es hacerle ver al colaborador que su trabajo se está viendo afectado por esta conducta y que su salud también podría decaer.

 

En este sentido, el Departamento de Recursos Humanos puede recomendar que el trabajador:

 

  • Aclare cuáles actividades debe realizar durante la semana y luego darle una prioridad a cada una; de esta forma, podrá obtener claridad de valores y podrá buscar maneras de aliviar rápidamente la sensación de agobio.
  • Utilice la agenda. En ella se debe escribir en orden de prioridad cada actividad y destinar una duración a cada una.
  • Realice las llamadas telefónicas importantes a primera hora del día de tal forma que le permita liberarse de esa tarea rápidamente, teniendo luego más tiempo para otras ocupaciones.
  • No aplace la toma de decisiones por temor o por no confiar en las propias capacidades laborales.

 

Otras recomendaciones:

  • Evitar trabajar después de las 6:00 p.m. y en fines de semana.
  • Prometer menos y entregar más de lo esperado.
  • Ser realista en los tiempos de ejecución de un trabajo o proyecto.
  • Llegar 10 minutos antes a las reuniones.

 

El trabajador debe comprender que la palabra clave para poder liberarse de esta conducta es el compromiso. Debe comprometerse consigo mismo a tratar de hacer las cosas tal y como han sido planeadas, organizando su tiempo desde un principio y evitando dejar todo para el último minuto.

 

Igualmente, debe ver que la adicción a la adrenalina no es compatible con la adecuada administración de tiempo y que, si no se corrige, puede tener resultados negativos tanto dentro de la oficina como fuera de ella.