Cómo mantener para siempre ese entusiasmo inicial por el trabajo

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Muchas personas inician un nuevo trabajo llenas de entusiasmo y con altas expectativas, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, puede que sufran de una desmotivación, lo que puede conllevar, incluso, una baja en la productividad y su efectividad laboral.

En este sentido, surgen las siguientes interrogantes: ¿Qué situaciones pueden producir este cambio tan drástico? ¿Cómo se puede mantener ese entusiasmo, que usualmente aparece al inicio, para siempre?

 

Desde un compañero poco agradable hasta el incumplimiento de metas, pueden ser causas de la desmotivación laboral; además, la ausencia de reconocimientos, los ambientes pesados y los jefes difíciles alimentan las ganas de abandonar el empleo.

 

Cuando un matrimonio está al borde del divorcio, los expertos en familia recomiendan a las parejas que se sometan a terapia y busquen formas de re-enamorarse el uno del otro.

 

Partiendo del movimiento impredecible del mercado laboral, en donde las opciones para cambiarse de trabajo son limitadas, trate de conservar el empleo enamorándose de él y de su entorno, entiéndase con los compañeros de trabajo.

 

Para crear un estado afectivo en las relaciones laborales, debe evitarse la negatividad en primer lugar. Todo comienza desde el saludo; siempre hay un par de compañeros que no responderán un “buenos días”, pero si se forja la cultura de saludar a todo el mundo, ya habrá dado el primer paso.

Por otro lado, también debe cuidarse de los comentarios que se hacen acerca de los demás, por más inocentes que éstos sean, alguien lo puede malinterpretar y afectar la reputación.

 

Si alguien comenta algo de otro compañero, lo ideal es cambiar el tema y sacar algo positivo de lo dicho. Es importante detectar a los compañeros negativos y mantener una distancia prudente, para que ellos no influyan en los estados de ánimo de otras personas.

 

También la oficina puede proporcionar mejores amigos. Si se da la oportunidad de conocer los intereses y gustos de cada persona, aunque sea de forma superficial, se pueden detectar cosas en común que facilitarán el entorno laboral; asistir a la misma iglesia, practicar el mismo deporte, visitar los mismos lugares, son buenos temas de conversación para romper el hielo y fomentar la amistad que en cualquier situación de apoyo proporcionen seguridad y colaboración para salir adelante. Para esto, es importante reconocer a qué tipo de personas se les puede confiar información privada, dependiendo del grado de interés sincero que éstos demuestren.

 

Si tiene la posibilidad económica, nunca caerá mal invitar unas galletas o unos dulces a los compañeros para animarles, a veces esas pequeñas cosas pueden alegrar el día de una persona y facilitar las relaciones laborales de forma exitosa.

 

El argumento de aquellos compañeros que se consideran negativos es que nadie está en el trabajo para hacer amigos sino para ganar dinero, pero a medida que se produce la convivencia se descubre la importancia de los demás para trabajar mejor. No se trata de una regla de oro, pero parte de la salud mental de cada persona es sentirse bien en cualquier lugar en que se encuentre.